La noche del 31 de mayo del 2019, el Metálico entró por última vez como luchador a su habitación. Guardó el equipo de gladiador, salvo sus mallas, que siguen colgadas de un clavo que se niega a ser el último en el ataúd de la carrera del esteta, quien desde entonces, vive en duelo y en busca de encontrar su lugar como réferi.

«Es morirse lentamente, añoro el luchar, se entristece uno», acepta, quien ahora es conocido como «El Tigre» Infante.

Aunque no todo es doloroso, «puedo hacer un balance positivo porque sigo en la Arena México, vigente. No es sencillo asumir el rol de réferi, porque si cometes un error, cambias el rumbo de la lucha. He tenido errores y he sido criticado, pero con el tiempo me he sentido más suelto, ya domino más el ring».

La lucha libre, dice, no ha cambiado para él. «Es mi pasión, el motivo de mi existencia, la manera en que mantengo a mi familia.

Ahora la veo desde otro punto de vista, me doy cuenta de cosas diferentes a cuando era luchador».

Cumplida su palabra de irse tras perder con Virus, no oculta que ha tenido ganas de volver al enlonado. «Vivimos en una sociedad en la que todo es posible, pero pierdes el contexto de ti mismo, el hombre no vale por lo que promete sino por lo que cumple.

Pero sí, llegan a mi mente los deseos de luchar, ir a otras empresas, lo podría hacer, pero no, me retiré en el máximo local y ante un gran exponente de la lucha libre, el público me ovacionó y de pie me despidió, así que no vale la pena cambiar eso por dinero, no soy un mercenario de la lucha libre».

Tampoco le quedan ganas de defender su nombre de batalla, ante un «compañero» que decidió utilizarlo. «Hay una persona que está luchando como el Tigre Metálico, con tatuajes similares a mi, entonces, supongo que siente admiración por mi personaje, no hay problema, el ‘sol sale para todos’, pero el nombre está registrado y debe saber que además de engañar a la gente, se engaña él mismo».

Prefiere voltear a su dinastía, la que tal vez, algún día lo regrese al ring de alguna forma. «Mi hijo sigue en la lucha olímpica y tengo dos nietos que también están en ese camino. Son palabras serias eso de enseñar, lo que hago es transmitir el cariño y respeto por este deporte, es algo que me apasiona. Si el algún momento me dan la oportunidad de hacerlo en forma, tampoco lo descarto».

Mientras tanto, seguirá acumulando lona, ahora impartiendo justicia, y sí, ya hasta tiene algunas batallas preferidas en su historial. «Todas son importantes, quizá una de Titán contra Kawato y la de campeonato entre Dallys y la Metálica».

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