El Pentágono retiró este jueves de su cargo al capitán del portaviones estadounidense Theodore Roosevelt, afectado por un brote de coronavirus, destacando el mal manejo por parte del oficial de las comunicaciones sobre cómo la enfermedad se esparcía por el barco.

El secretario interino de la Marina de Estados Unidos, Thomas Modly, dijo que el capitán Brett Crozier actuó erróneamente al distribuir a una amplia gama de personas copias de una emotiva carta de cuatro páginas que describe la amenaza del brote para los casi cinco mil marineros del barco, permitiendo que se filtrara a principios de esta semana a medios estadounidenses, antes de que lo vieran altos funcionarios de Defensa.

Modly dijo que si bien hasta el momento ha habido 114 casos de coronavirus en la tripulación, ninguno ha sido grave y Crozier exageró la situación al sugerir que los marineros iban a morir sin una acción rápida.

Brett Crozier «demostró tener un juicio extremadamente deficiente en el medio de una crisis» en su manejo de la carta, dijo Modly.

«Tergiversó los hechos de lo que estaba pasando en el barco» y creó «un poco de pánico» que era innecesario, dijo.

«No tengo dudas de que el capitán Crozier hizo lo que pensó que era lo mejor para la seguridad y el bienestar de su tripulación», dijo Modly, pero «desafortunadamente, hizo lo contrario».

Además de asustar a las familias de los marineros, «suscitó preocupación sobre las capacidades operacionales y la seguridad de ese barco, que podría haber envalentonado a nuestros adversarios para buscar ventaja», señaló.

El Roosevelt, uno de los dos portaviones de la Marina de Estados Unidos en el Pacífico occidental, ahora está atracado en la isla estadounidense de Guam, donde la mayoría de la tripulación era desembarcada y trasladada un alojamiento en la costa para descontaminar el buque.

La Marina dijo que el Contralmirante Carlos Sardiello, un excapitán del Roosevelt, reemplazará a Crozier.

Al marginar al Roosevelt, el brote de coronavirus obstaculizó un activo clave en la respuesta militar de Estados Unidos, aunque los funcionarios de Defensa dicen que no hay amenazas estratégicas inmediatas y que el barco puede salir al mar rápidamente si es necesario.

A principios de esta semana, el secretario de Defensa, Mark Esper, dijo que las fuerzas armadas de los adversarios también están siendo desafiadas por la COVID-19.

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