Boeing fracasó en el intento de enviar su cápsula Starliner hasta la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) sin astronauta a bordo. La misión se consideraba como una prueba crucial antes de enviar tripulaciones de la NASA a partir de 2020.

El despegue transcurrió con normalidad y, un cuarto de hora después del lanzamiento la cápsula se separó sin problemas del cohete Atlas V. Pero los motores de la cápsula no se encendieron según lo previsto y ésta no pudo situarse en la trayectoria correcta para dirigirse hacia la ISS, que vuela en órbita terrestre a unos 400 kilómetros de altitud.

El fallo provocó que Starliner consumiera demasiado combustible para intentar corregir su posición automáticamente, por lo que no pudo cumplir su misión. Tras el desperfecto, la NASA decidió traer de vuelta la nave a la Tierra. Starliner aterrizará en Nuevo México entre hoy y mañana.

El jefe de la NASA, Jim Bridenstine, trató de quitarle gravedad al fiasco, destacando que, a pesar de “los desafíos evidentes, en general todo fue positivo. El aparato está en buen estado y bajo control, la experiencia ha sido útil y ningún astronauta habría estado en peligro”, señaló.

Nicole Mann, una de las tres personas que deben participar en la primera misión tripulada de la NASA, dio a entender que la misión no se habría abortado si hubiera tenido astronautas a bordo. “Habríamos podido provocar ese empuje manualmente”, dijo.

El contratiempo surgido en el primer vuelo de prueba de la Starliner pone presión a esta compañía aeronáutica, que se encuentra sumida en una crisis por los problemas de su modelo de avión 737 Max.

El 16 de diciembre, Boeing comunicó que detendrá temporalmente la fabricación del 737 Max a partir de enero, una decisión histórica que afecta a un modelo implicado en dos accidentes aéreos con un número elevado de víctimas (en octubre de 2018 y marzo de 2019), producidos por un fallo en su software.

La cápsula de SpaceX ya superó la etapa que Boeing intentaba alcanzar con esta misión. La nave de la compañía de Elon Musk, bautizada Crew Dragon, despegó con un maniquí a bordo, se adosó a la ISS y volvió a la Tierra sin inconvenientes.

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