El primer ministro británico, Boris Johnson, inició ayer su mandato en los bastiones laboristas del Norte de Inglaterra que le apoyaron en las elecciones del pasado jueves, evidenciando así el significativo cambio en el panorama político del Reino Unido, que obliga a la oposición a repensar su estrategia.

Tras cosechar la mayor victoria conservadora en treinta años al lograr 365 escaños (una mayoría absoluta de 80 diputados) de los 650 con los que cuenta el Parlamento británico, Johnson podrá ejecutar la salida de la Unión Europea (UE) el próximo 31 de enero sin necesitar el acuerdo del resto de partidos.

Su visita a Sedgefield, la circunscripción por la que durante años fue diputado el ex primer ministro laborista Tony Blair, pone de manifiesto cómo el “Brexit” ha cambiado el escenario político, después de que ciertas circunscripciones del Norte de Inglaterra y la región de Gales hayan apostado por los conservadores.

Arropado por los nuevos parlamentarios conservadores, Johnson dijo que se compromete a conservar la confianza de sus nuevos electores cumpliendo con el mayor de sus compromisos: materializar el “Brexit” el próximo 31 de enero. 

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