Ashleigh Barty busca entrar a su manera en los anales de la historia. Tras ganar hace dos meses Roland Garros, quiere igualar la proeza de Serena Williams en 2015 levantando el trofeo de Wimbledon en el mismo año.

Y de momento la australiana avanza con paso firme: se impuso a la británica Harriet Dart por 6-1 y 6-1, asentando su dominio sobre la 182 del mundo desde el primer minuto.

“Siempre es agradable jugar partidos cortos y creo que me ayuda saber que puedo salir a la cancha y hacer el trabajo”, afirmó, asegurando que sus ganas de pelear no han disminuido desde que recientemente ascendió al número uno.

El apetito “es exactamente el mismo”, dijo. “No importa si gano o pierdo un partido, sigo estando muy hambrienta y motivada para hacerlo bien, para intentar crecer y desarrollarme como jugadora y como persona, tratando de sacar todo lo que puedo de cada partido, aprender de cada uno y seguir avanzando”, afirmó.

En opinión de una veterana, Serena Williams, quien podría obtener en Wimbledon su título 24 de Grand Slam, “subir a la cima es a menudo divertido”. Pero “mantenerse durante años y años requiere mucho trabajo, una tonelada de trabajo”.

La menor de las Williams, cuya hermana Venus fue eliminada en primera ronda por la sensacional quinceañera estadounidense Coco Gauff, firmó ayer su paso a Octavos derrotando a la alemana Julia G oerges por 6-3, 6-4 y el lunes se enfrentará a la española Carla Suárez.

También ayer, Serena y otra superestrella, el escocés Andy Murray, pasaron a la segunda ronda de los dobles mixtos imponiéndose con facilidad al alemán Andreas Mies y la chilena Alexa Guarachi.

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