Representantes del líder opositor venezolano, Juan Guaidó, se hicieron con el control del Consulado de Venezuela en Nueva York y de dos edificios del Ministerio de Defensa en Washington, en un gesto que busca aumentar la presión sobre el presidente Nicolás Maduro.

Carlos Vecchio, el “embajador” de Guaidó en Estados Unidos (EU), explicó que la “recuperación” de los tres inmuebles obedece al deseo de “proteger los activos del pueblo venezolano para evitar que el régimen usurpador de Maduro los siga robando y destrozando, como ha hecho en los últimos 20 años”.

Además, tomaron otro edificio en ruinas en la capital, que en el pasado albergó la agregaduría castrense y naval. Vecchio entró acompañado por una veintena de periodistas y camarógrafos en la antigua sede castrense, donde mostró las “malas condiciones” del tejado, la suciedad, las paredes desconchadas y las tuberías descubiertas en varias habitaciones.

Vecchio explicó que el coronel José Luis Silva Silva seguirá ejerciendo como agregado militar, puesto que ocupaba cuando en enero anunció que juraba lealtad a Guaidó como presidente interino y rompía filas con Maduro.

El coronel es uno de los dos miembros de la Embajada venezolana que dieron la espalda a Maduro y ahora forman parte de la misión de Guaidó. En total, según Vecchio, de los 54 funcionarios que formaban parte del cuerpo diplomático de Venezuela en EU, 12 han abandonado al régimen.

Vecchio, desde la agregaduría, coordinará la actividad política de la misión de Guaidó en EU, mientras que el Consulado de Nueva York comenzará a prestar progresivamente servicios a los venezolanos en el exterior.

La toma de los tres edificios diplomáticos se produjo con beneplácito del Gobierno de Donald Trump, quien ofreció a Vecchio el “mismo apoyo” que a cualquier otra misión diplomática, explicó una portavoz del Departamento de Estado. 

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