Ubicada al suroeste de China, en la región de los Zhuang de Guangxi, Guilin es una ciudad con miles de propuestas interesantes para visitar y recorrer. La naturaleza y las expresiones culturales de tiempos inmemoriales son sus grandes riquezas, y nadie podrá evitar enamorarse de este hermoso destino oriental.

El pico de Diecai es el eje de un trayecto de continuo descubrimiento. Se trata de una elevación rocosa de 216 metros de altura, conocido como el Pilar del Cielo. Este nombre se debe a que, solitario y a la distancia, se recorta contra un celeste perfecto y parece ser la única razón de que esa gran superficie brillante se mantenga en su lugar. Las vistas que se obtienen de él son realmente maravillosas.

Sobre la ladera este nos encontramos con numerosas inscripciones, que datan de la dinastía Qing. Entre ellas, está la ya nombrada: “Pilar del Cielo”. Los escalones de piedra nos conducen hacia la cima, y sobre el lado oeste de la montaña podremos contemplar una panorámica magnífica de la ciudad.

También has de visitar la Colina del Tronco del Elefante, que es un símbolo de Guilin. Se encuentra al sureste del territorio, sobre las orillas occidentales del río Li. Es parte del paseo que se realiza por ese río, un clásico del turismo en China, y te encantará.

Las tumbas de Jingjiang, por otra parte, son otra visita típica, y esto se debe a su conmovedora belleza y a la dimensión histórica que las envuelve. Toda la familia real de Jingjiang descansa en 100 kilómetros cuadrados, que abundan en estatuas de piedra que representan animales y a los funcionarios fallecidos.

Este inmenso mausoleo es un sitio de gran valor espiritual, y para conocerlo se sigue uno de los tres caminos sagrados que permiten, según rezan las creencias orientales, visitar a los muertos sin interrumpirlos en su descanso. Los adornos incluyen piezas de oro, plata, jade, cerámica y porcelana, y la tumba abierta al público es la del tercer rey de la dinastía y su esposa.

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