La evolución de la responsabilidad social empresarial a nivel global, depende de dos factores estratégicos y cruciales para lograr los objetivos de su implementación: el compromiso y la capacidad de innovación en materia tecnológica, económica y ambiental.

Actualmente, las compañías están alineando su modelo de negocios a las demandas del consumidor, donde el 60 por ciento prefiere comprar productos con impacto positivo en el entorno social y ambiental, de acuerdo con una encuesta realizada por Expok.

Las empresas que año con año obtienen la Certificación ESR que otorga el Instituto Mexicano para la Filantropía, saben que los esfuerzos a nivel mundial están enfocados en dejar huella positiva en el medio ambiente, por lo que es necesario la implementación de alternativas de energías, el empleo de materias primas y el manejo de desechos durante y después de la producción, sin dejar de lado el reciclaje industrial y doméstico.

En 2018, la Industria Mexicana de Coca-Cola en línea con su compromiso a favor de la preservación del medio ambiente, se sumó a la meta global “Mundo sin Residuos” con el objetivo de recolectar y reciclar el equivalente al 100 por ciento de todos sus envases vendidos para 2030, además de la producción del 50 por ciento de envases con materiales reciclados para este mismo año.

Bajo esta visión, este año presentaron Ciel botella azul, un envase hecho cien por ciento de otras botellas, lo que fomenta que cada una de ellas tenga más de una vida útil al ser completamente recicladas y reciclables. Esta acción va más allá del proceso habitual de reciclado, ya que su matriz es resultado de un tratamiento que va desde el lavado y molienda, hasta la fundición y fusión de las botellas permitiendo que se aprovechen al cien por ciento para generar nuevos envases.

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