Pagaremos más impuestos con AMLO o entraremos en crisis?

 

Por Dr. Adolfo Solís Farías.

 

En materia de impuestos. Crees que estaremos peor o mejor con el nuevo Gobierno?. Debes recordar que desde 2002 los gobiernos crearon el Impuesto sustitutivo del crédito al salario (2002), impuesto suntuario (2002), impuesto a los depósitos en efectivo (2008), impuesto empresarial a tasa única (2008), Impuesto sobre la renta incrementa tasa de 28% al 30% personas morales (2010), ISR sube tasa persona físicas de 28% a 30% (2010) y de 30% a 35% (2014), homologación de IVA frontera (2014), impuesto especial sobre producción y servicios a gasolinas 2008), bebidas energizantes (2011), juegos con apuesta (2011) bebidas saborizadas, fósiles, plaguicidas (2014), entre otros. AMLO propone no subir impuestos, modificar la tasa ISR 20% y homologación de IVA de forma general sin incluir alimentos y medicinas. Si comparamos el presupuesto 2002 con el año 2018, el primero era de 1.46 billones y el segundo de 5.23 billones. Lo que comprueba que fiscalmente la falla del país no es el ingreso, sino el gasto. Si controla el gasto, aún reduciendo la tasa impositiva, no se afectarán las finanzas públicas ni la estabilidad del país. Insisto, ajustando el gasto o mejor dicho, sabiendo gastar.

Para que nos quede más claro, el país ha aumentado su recaudación en década y media, pero sus trastornos sociales se han agudizado. Hoy tenemos más pobres, más violencia, inseguridad, deficiencias en infraestructura, corrupción, impunidad, injusticias, malas carreteras, educación, salud, entre otros. En pocas palabras en década y media estamos peor, pese a que tenemos más dinero. Entonces, dónde está la falla?. En el ingreso o en el gasto?. El país necesita más dinero?, Sí, es  “cierto”, pero si lo vemos desde un espectro impositivo, el dinero no ha sido problema en el país, pues el gobierno ha creado una serie de impuestos que han hecho depender menos a nuestra nación del petróleo y más de los contribuyentes. La meta estimada de recaudación fiscal para este 2018 es de 3 billones que salgan de la bolsa de los contribuyentes.

Basta caminar por las oficinas del SAT en Hidalgo 77 en la ciudad de México para ver una gran manta que con una equis (X) se resiste a la vieja recaudación y palomea un nuevo número: “3.0 billones de pesos”. Como lo escuchó, 3.0 billones  saliendo del bolsillo del ciudadano. Si hacemos cálculos econométricos. Si usamos simuladores tributarios y simuladores presupuestarios, no es nada descabellado lo que propone AMLO. Una medición con la curva de Laffer (que menciona que si reduces el impuesto aumentas la recaudación) puede permitir que AMLO aumente los ingresos del país aún sin subir impuestos o incluso, bajándolos. Ciertamente tenemos presupuestado en este año 5.23 billones, pero a nivel cuenta pública obtendremos unos 5.7 billones. Si AMLO quiere reducir la tasa impositiva en la frontera al 20 ISR, sin duda estimulará la inversión, pero todo está por verse, pues en contra de ese pronóstico, cualquier error o indisciplina en el gasto, puede ser de consecuencias fatales.

Un sistema indisciplinado puede generar que se consuman los recursos de forma desordenada y que deje al país sin estabilidad, sin embargo, desde el aspecto de la viabilidad, sus propuestas por el momento no son infuncionales, tan es así que los mercados financieros han hecho proyecciones sobre lo que puede venir y la respuesta no es mala a nivel internacional. Además, se ha fortalecido el tipo de cambio, que aunque su principal variabilidad está basada en efectos externos, no se pueden despreciar los efectos internos que generó la elección, la especulación de AMLO y su radicalismo. Se ha estabilizado todo gracias a su tono conciliador. Los mercados vieron a un hombre transformado, de radical a estadista, lo que no está mal visto por nadie.

En consecuencia, si partimos de la pregunta, si pagaremos más impuestos, la respuesta es que no, pero lo que si se incrementará será la presión fiscal. Es decir, en el sexenio de peña nieto, hemos tenido presiones fiscales de 19% a 22%, eso significa que si una persona paga 100 pesos de impuestos, el gobierno espera que pague cada año de 19 a 22 pesos más por cada 100 de impuestos. Si no aumentamos impuestos e este sexenio y reducimos la tasa, puede ser que los mercados se alteren, porque hay mucho dinero invertido en deuda soberana, sin embargo, esto no asusta a los mercados en este momento y lo que se estima es que bajen los impuestos, pero que la presión fiscal se incremente de 20% a 24%.

Bajos impuestos y una presión fiscal óptima, son la clave para no desestabilizar las finanzas públicas. Lo que aquí vale, es cumplir con los compromisos que ha prometido. Por ello, para quienes se preguntan, si entraremos en una crisis, la respuesta es no, porque los discursos, el tono conciliador y sus declaraciones han sido bien recibidas en los sectores bursátiles, financieros, monetarios y de capital, lo que deja a un lado la figura socialista radical con la que se había conducido. Hoy entramos a una nueva fase, donde la sociedad cobra el precio a los abusos y corruptelas de los partidos que se han enriquecido a costa del pueblo. Los retos son, cumplir o pasar a la historia como más de lo mismo. En el primer caso, garantiza su continuidad, en el segundo, dejaría acéfalo un sentimiento donde millones de mexicanos se refugiaron, ya sea por convicción, cansancio, hartazgo o enojo contra el sistema. Si AMLO asume su carácter de estadista, puede ser que se dejen los cimientos para un cambio, pero si no, veremos más de lo mismo en los próximos años. No adelantemos nada. Que ya demostró, contra todos los pronósticos, que es capaz de estabilizar la moneda con un discurso responsable en beneficio del país.

El Titular de la columna de Opinión es Doctor en Materia Fiscal, Doctor en Derecho Tributario.

Cuenta con Maestría en Impuestos y  Maestría en Derecho Procesal Constitucional.

También fue reconocido con un Doctor Honoris Causa por sus aportaciones a la ciencia tributaria.

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